Esto que iba tan feliz, un Agustinito salvaje saltando y danzando por el bosque. De repente, se encuentra con una titi, y piensa: ‘Mmm… A esta me la tiro’. Pero, la titi se dio la vuelta…¡¡¡Horrorrrrrr!!!, ¡No tenia tetas!
Agustinito quiso salir corriendo pero ya se había bajado los pantalones, tropezó y empetó a la Sintetas, que gimió de gusto con un peculiar ‘Woo’. Y el Agustinito salió corriendo (y corrido) para que no le viera la cara.
Unos días después, la Sintetas buscó a Agustinito en Aguslandia (que era la ciudad de Los Agustinos). Lo estaba buscando porque le dejó el culo como la bandera de Japón, cosa digna de alabanza en Aguslandia puesto que los Agustinos tenían la polla en forma de ‘S’.
Sintetas, buscó por una taberna. Agustín, el tabernero, no sabía de Agustinito desde hacía un tiempo pero, en una convulsión de salidez, se abalanzó encima de la Sintetas con un ‘Al Ataquerrr!’.
Todos los Agustinos de la ciudad acudieron a ver el espectáculo. ¡La Sintetas estaba siendo empetada por todos lados!
En la aldea solo había tios, y como los Agustinos eran muy machos, casi todos eran vírgenes menos los que, como Agustinito, salian a cazar titis.
Sintetas ya estaba amargada y salió por patas de Aguslandia.
Al día siguiente, un Agustinito salvaje daba saltitos por el bosque como Heidi, buscando alguna titi que pasarse por la piedra. Se tuvo que lavar la polla del asco que le daba haberse tirado a una Sintetas.
De repente, un cepo de goma lo agarró por la polla.
Sintetas apareció entre la maleza.
- Con que huyendo, ¿eh? - Preguntó Sintetas.
- ¿Yo?, Es que como no tenias tetas… - Dijo Agustinito.
Sintetas lloró.
- Vamos mujer, no te lo tomes tan ‘a pecho’ xD.
Nadie sabe lo que pasó, pero desde entonces Agustinito lucía un morado en la mejilla derecha con forma de mano.
Sintetas se fue indignada, ajustandose su vacío sujetador.
TO BE CONTINUED.
By Agustín Linares Navarro.